Ultraman y Yo

por Ángel García.

Corría el 2010 y por motivos personales que no vienen al caso tenia la oportunidad de ir a Japón, y cómo no, no podía pasar la oportunidad de visitar ciertos sitios dedicados al rey de los monstruos, la estatua en Tokyo, que es el target habitual de todo fan, y como no de pillar memorabilia-merchandaising a saco.

Pero una cosa me intrigaba,¿no habría ningún museo,lugar o efeméride dedicado a Eiji Tsuburaya, padre del tokusatsu? Si había una estatua para godzie o un museo para Tezuka o Ishinomori, ¿no habría ningún sitio dedicado a Tsuburaya san cuyo legado al mundo del fantástico nipón es universal y vigente aún hoy en día?

Recordé en ese momento un libro español sobre cine japonés fantástico (50 años de cine fantástico japonés, Carlos Aguilar) en el que aparecían unas fotos de su autor tomadas en el país del sol naciente junto a un “display” con dibujos en plan silueta y dedicado a Tsuburaya,en el pie de foto ponía que estaban tomadas en “sukagawa city”(donde nació Tsuburaya obviamente)

Ya tenía una referencia. Investigo en internet: Resulta que la ciudad de Sukagawa está obviamente en Japón sí, pero un poco (como muchos lugares de la cultura nipona que a mi me gustan) en el quinto pino, más concretamente en Fukushima, tristemente ahora de sobras conocida hasta por cualquiera “ajeno al rollo”. Imposible imaginar la tragedia que pasaria pocos meses despues de acudir allí, pero en fin…de todas maneras ya tenia un destino en mi itinerario en ese viaje.

Y llego el día Aterricé en niponlandia; otras crónicas y vivencias aparte llegó la hora de poner rumbo a Sukagawa.
Llegue en Shinkansen y luego pillé un tren que acerca a esta ciudad, porque el tren bala japonés no tiene parada en esa pequeña ciudad, así que se puede uno imaginar las vistas del viaje: campos y campos de arroz, casitas tipicas,el llamado “inaka” of course.
Ciertamente para el que le guste la “campiña” japonesa es bonito, incluyendo la paz que transmite (al menos a mi) este tipo de paisaje. Me recordaba especialmente los idénticos fondos en los que transcurre la película de “Todo sobre Lilly Chouchou”.

Y el trenecito llegó a Sukagawa city .Mi objetivo era fotografiarme al lado de la estatua del puto jefe del fantástico japonés, al igual que retratar los dibujos de los diferentes kaijus que hay en la ciudad.

Me fue imposible encontrar una referencia en la red de la ubicación exacta de dichos lugares, pero bueno, eso le daba mas interes a esa aventurilla ¿no?

Realmente Sukagawa shi es igual que cualquier otra pequeña ciudad vecina del ya mentado inaka nipon: se respira tranquilidad y no se suele ver mucha gente por las calles . Ese día hacia buen tiempo y me puse a dar vueltas y a disfrutar del ambiente en el que creció el padre del tokusatsu. Al pararme frente al río para ver el paisaje fantaseé en mi imaginación: ¿alguna vez se pararia en este lugar Eiji san y pensaría que unos monstruos colosales se enfrentaran aquí?

Y haciendo camino, bajo la habitual extraña mirada de algún transeúnte nipón que supongo pensaría ¿que hace un gaijin por aquí? fui andando andando…y ¡premio!

Ahí estaba una silueta serigrafiada de un kaiju en una caja de esas de la luz, en mitad de la calle,y unos pasos mas adelante otro y otro, y uno más. Así fueron apareciendo: la efigie de Ultraman, de Gomesu…¡Hey este otro es peguira.!.¿y éste? parece Mikras o quizás es otro? ¡Ah este fue el que salía en aquel episodio que vimos mi padre y yo de Ultraman cuando lo echaban por la 2!

Me puse a fotografiar algunos pero claro, también quería inmortalizarme al lado de esas imágenes.
Lo malo es que no pasaba ni el tato. Apareció un tipo obrero regordete con un casco que parecía el “hammerin harry”, al que le pedi una foto. Amablemente me ayudó, pero aquel tipo en lugar de “retratarme” junto a la caja de luz con el dibujo del bicho obvio al bicho y me saco a mi junto a la carretera…

Bien,por lo que veía mi japonés iba avanzando…

Segundo intento: pasa una abuelilla super bajita de esas que parecen yoda (dicho esto desde el cariño of course) La señora muy amable me coje la camara que lamentablemente ya andaba de batería tiritando, y entre que me la echa, que no sabe como va, que duda,y patatín patatán, que a la señora se le cae la camara al suelo y se va la batería a tomar por saco. Mi cara fue épica, porque mi máquina no respondía y pensaba que se había cargado la cámara (al mismo tiempo que pensaba si podía haberse ido al traste toda mi labor fotográfica hasta ese momento). En fin…que la abuela ahí: “sumimasen,sumimasen…”y yo oh no pasa nada “daijoubu daijoubu”(mentira podrida,estaba pensando “en qué momento se me ocurriría darle la camara a esta tía!”)

En fin, que le pregunté a la abuela dónde podía pillar una cámara de esas de usar y tirar. Me indicó una tiendecita cruzando la calle. Compro la camara, vuelvo al lugar, ahí sigue la vieja, que me comenta que qué hago allí. Saco todo el japonés que puedo y le digo que en este lugar nació Tsuburaya san. La vieja lo flipa y me dice que espere. Cruza la calle y entra en una pequeña casita, sale de ella y cuando vuelve me da un paquete de “nori” (algas japonesas de esas para comer junto al arroz) con la forma de Ultraman en plan superdeformed, Todo un detalle,”domo domo”…

En esto que la abuelilla me dice señalando una casita de enfrente en la cual habia comprado el nori que “en esa casa de ahí nació Eiji san”.

¿Ehh? ¿Habré oído bien? Mi japonés está todavía pez pero hasta ahí llego..Sin comerlo ni beberlo la abuela me dice que la acompañe. Ni lo dudo, cruzo la calle y me meto con ella en esa casita, así sin más. Era una casa cuya primera planta estaba modelada en plan tiendecita de esas de barrio, cuando de repente llama la abuela a alguien y entra en escena un tipo que es bastante parecido al señor Tsuburaya. La abuela me dice que es familia de Eiji san….

Me quedo a cuadros, ¿he entendido bien? Se lo repito en japonés a aquel tipo,”¿es usted familia de Tsuburaya san?” Me responde afirmativamente, es más, me dice exactamente cual es su relación exacta con el maestro,y es justo en aquel momento cuando recuerdo uno de esos libros de Marc Bernabe para aprender japonés en los que aparece un árbol genealógico con toda la familia explicado en japonés,(e instantaneamente también me cago en mi opinión al respecto “bah,no creo que me haga mucha falta esto” (nota mental: no obvies información por creerla a priori que te va a resultar poco valiosa)

En fin, que yo allí flipando. De lo que hablamos en general fue del impacto del primer Godzilla, y de cómo el género degeneró, como el propio señor este, familiar de Tsuburaya dijo,”películas de wrestling entre monstruos”.

Puedo decir que fue algo único, muy lógicamente el tío sabía de lo que hablaba. No creo que el hombre se sepa todos los monstruos con los que Ultraman luchó, pero desde luego, cuando conversas con alguien que realmente sabe de lo que habla te sueles quedar impresionado. Obviamente en ésta situación aún más.

Otro momento único fue cuando subió a la planta de arriba y bajó con una viejuna cámara de fotos, me dijo que era la camara personal de Eiji san. Me ofreció que la echara un vistazo ,me quede así, pensando “wohw no sé si mis manos de gaijin tienen derecho a tocar esta reliquia “

Me recomendó una película de guerra clásica de la Toho,en la que Tsuburaya san fue el encargado de los efectos especiales. No recuerdo ahora mismo el titulo, pero quizá puede que sea esa en la que los servicios de inteligencia yankis confundieron el metraje de fx con metraje real y pusieron a Eiji san en el punto de mira.

Sin más amablemente me guió hasta el diorama-estatua homenaje a Tsuburaya, que está justo escondido en una calle de al lado de la casa dónde nos encontrabamos, y que dicho sea de paso, es cutre de cojones. Eso deberia de estar en una calle transitada encima de un mármol hombre, no ahí perdido en una calle y puesto casi que en el suelo.
(Me consta que antes estaba expuesto de la manera que a mi me gustaría..)

Despues de unas cuantas fotos, abandoné Sukagawa sin duda “knockeado” por la experiencia, desde luego, yo esperaba visitar la ciudad y echar unas fotos pero ¡no esperaba tener la oportunidad de encontrarme y tener una charla con uno de los descendientes del padre de Gojira y Ultraman!

Tiempo despues le mandé un email a August Ragone, autor de “Tsuburaya Master of Monsters”, preguntando si conocía la identidad de aquel tipo,a lo que respondió que no sabía quien era, pero que realmente debía de ser familia del maestro porque un aire desde luego se daba.

También tuve la oportunidad de conocer a Toshio Miyake,actor-especialista en kaijus que ha interpretado a mas de 60 monstruos en las series de ultraman, otra gran velada encantadora hablando del genero, y un placer conocerle desde luego, aunque él es más de ultraman y yo soy mas de Godzilla, eso si, tenía un bar INENCONTRABLE en pleno Shibuya (kaiju bar, ahora, me temo lamentablemente cerrado porque la pagina que tenía ha expirado ) Yo lo localicé de puro milagro porque una amiga me lo descubrió, pero estaba ubicado en una planta media en un edificio de viviendas que era,imposible pensar que detras de esa puerta habría un bar…

Me resultó curioso porque hace años Domingo López editor de cineasia y que ahora creo que lleva el festival de cine asiatico en Barna, tenía una tienda allí (en Barna) y conseguí gracias a él episodios de Ultraman Tiga vhs ,y el malo que más me gustó de los episodios era el señor Toshi. Al contárselo me puso ese episodio en cuestión y continuamente señalaba al bicho que luchaba contra Ultraman y luego se señalaba a él,como diciendo, “hey,¡que no te quede ninguna duda de que soy yo!”

También me enseñó, entre una animada charla el traje del kaiju que lucha contra el Kappa en “Death Kappa” de Tomoroh Haraguchi. Me sorprendió el material del que estaba hecho, plasticote goma pura, no se veía tan pesado como los trajes de la Toho, pero si engorroso de llevar puesto..
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Y bueno,ahí esta mi crónica de lo que ha sido mi “kaiju jinsei”.

En las siguientes fotos se pueden ver alguno de los kaijus en las cajas eléctricas de Sukagawa Shi, la cutrada (a mi parecer) del lugar donde se encuentra el display a Eiji san (bueno,y la efeméride dedicada a su figura tampoco es que sea una gran cosa, una foto que le eche al relativo del sensei, un servidor manchando la camara de Eiji san con mis manos de bárbaro gaijin , con Toshio Miyake y poco más, pero bueno,lo mismo si en aquel momento a la abuela nipona no se la hubiera caído mi cámara al suelo nunca hubiera ocurrido esta historia ¿verdad?

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